Las
personas que se sienten bien consigo mismas tienen tendencia
a que los demás les caigan bien y aceptar sus flaquezas.
A causa de sus sentimientos genuinamente positivos hacia
los demás y la aceptación de los demás, estas personas tienden
a resaltar lo mejor en quienes los rodean. Un cliché que
contiene más que un vislumbre de verdad es que “una persona
que se siente bien consigo misma hace que las otras personas
se sientan bien consigo mismas”.
Aunque por lo general no usamos el término
autoestima en nuestras conversaciones cotidianas sobre la
gente, sí estamos familiarizados con el concepto de complejo
de inferioridad del que puede pensarse como autoestima extremadamente
baja.
Definimos la autoestima como:
“El grado de valoración de sí mismo”.
Se origina básicamente en los primeros
años de la vida, en inter relación con las conductas de
los padres o sustitutos (origen exógeno en la infancia).
La autoestima está relacionada con la adaptación en conjunto,
quienes tienen autoestima alta presentan niveles más altos
de adaptación en conjunto que quienes tienen autoestima
baja. La gente con adecuada autoestima son menos ansiosas
en una variedad de situaciones, y son menos propensos a
ser deprimidos, irritables o agresivos
El grado en que nos sentimos cómodos con
nosotros mismos se ha descubierto que está relacionado con
tantas otras áreas del funcionamiento psicológico que, en
su mayor parte, los investigadores han perdido interés por
la autoestima y han vuelto su atención hacia la investigación
de variables de la personalidad más específicas.
El psicólogo Don Hamachek, que escribió
un libro sobre la autoestima, ha bosquejado siete signos
del complejo de inferioridad, pero en este artículo nombraremos
solo cuatro, Que son:
1. Sensibilidad a la crítica.
Aunque «saben» que tienen deficiencias, no les gusta que
otras personas se las señalen. Tienen tendencia a percibir
cualquier forma de crítica como un ataque personal.
2. Respuesta inapropiada a los halagos. Algunas
personas se desesperan al oír algo bueno acerca de ellas
y constantemente estarán a la pesca de cumplidos. Otras
pueden negarse a escuchar algo positivo acerca de ellas
porque no concuerda con sus propios sentimientos.
3. Sentimientos de persecución.
Llevado a sus extremos, el culpar a los demás puede extenderse
a la creencia de que los demás están buscando activamente
la ruina de uno. Si un hombre es despedido de su trabajo,
por ejemplo puede consolarse pensando que su jefe se la
tenía jurada. Esto le permite evitar la responsabilidad
personal por su fracaso.
4. Tendencia al apartamiento y
la timidez. Puesto que las personas con complejo
de inferioridad creen que no son tan interesantes ni inteligentes
como los demás, piensan que los otros sentirán lo mismo
respecto a ellas. De manera que tienden a evitar situaciones
sociales y, cuando se ven obligadas a estar con otras personas,
evitarán hablar, porque piensan que si lo hicieran sólo
harían una incómoda demostración de su torpeza y su estupidez.
Es muy importante
tener claro que como padres, somos los principales responsables
de una sana o una deficiente autoestima en nuestros hijos.
Por esa razón sigamos aprendiendo como fomentar una buena
autoestima en nuestros hijos mientras están creciendo.
Escrito por:
Esteban Borghetti
Psicólogo argentino
Director de Fundación Grupo Integra
Conferencista internacional. |